Feudal Alloy un título del género metroidvania resurge en estos tiempos de battleroyale y microtransacciones, un estilo único de arte visual y un buen juego de plataformas para pasar el rato.

Este título es el segundo juego del desarrollador Attu Games, en esta oportunidad con un fondo de steampunk medieval, controlas un un robot granjero controlado por peces que se preocupa por los veteranos retirados de su aldea. La tranquilidad del poblado del protagonista se rompe cuando unos forasteros roban el precioso aceite de girasol de su ciudad que se usa para mantener el chasis de los veteranos. Junto a una espada y una armadura, el jugador se embarca en lo desconocido para recuperar lo que han robado.

Lo que distingue instantáneamente a Feudal Alloy de otros juegos como Hollow Knight, Dead Cells o Owlboy, títulos bastante novedosos que buscan impactar con su arte, es su brillante y encantadora paleta de colores junto con un estilo artístico de novela gráfica muy detallado. Cada centímetro del mundo está meticulosamente detallado, desde los rayos que vuelan de los enemigos cuando son destruidos, hasta cómo los peces se balancean en el tanque de agua de los robos.

Lo extraño anormal y raro de su mundo imaginario es intrínsecamente diferente e intrigante, por lo que me decepcionó un poco que su historia de fondo no se complementará con algún tipo de registros de texto o audio, y porque no algunas cinemáticas también, ya que los elementos le permitirían al desarrollador avanzar sobre terrenos interminables para lograr una historia sublime. He aquí un punto crucial, en lo que respecta a su historia, Feudal Alloy es novedoso y, en su esencia, debe experimentarse en base a su jugabilidad y su estética, más que a su capacidad narrativa lamentablemente.

En el estilo tradicional de Metroidvania, el jugador explorará entornos del tipo laberinto que albergan enemigos, tesoros, jefes y puertas cerradas, algo criticable es que los enemigos vuelven a aparecer cada vez que volvemos hacia atrás en las salas que hemos visitado. Llegar a áreas cerradas o inaccesibles es común desde el principio, pero cuanto más avanzas, más formas encuentras para desbloquear las diferentes barreras que el mundo te presenta. Descubrí que las primeras horas de Feudal Alloy son bastante lentas, pero una vez que avanzas en el juego logras entender como visitar el mapa, desbloquear lugares y combatir a los enemigos.

A medida que el jugador controla el robot, la salud y el “maná” (en este caso aceite) comienzan a jugar un papel crucial. El jugador tiene una reserva de petróleo que sirve como su salud, y tienen un indicador de vapor que se reabastece y actúa como una barra de resistencia o estamina. El vapor se usa para ejecutar golpes con tu espada o para utilizar habilidades, pero tu robot se sobrecalienta fácilmente dejando a tu personaje sin posibilidad de atacar hasta que el mismo se enfríe.

Aquí es donde el juego de Feudal Alloy adopta un enfoque más estratégico ya que el jugador debe considerar la cantidad de resistencia requerida para vencer a los enemigos. Mientras que defenderse de uno o dos enemigos es manejable, desde el principio del juego varios enemigos atacan al jugador, todos los cuales tienen diferentes patrones de ataque y debilidades.

Los módulos otorgan al jugador nuevas habilidades las cuales sirven para el combate. Mientras que las habilidades como el tablero y el doble salto son estándar, los módulos como el electro pulso son muy útiles para destruir puertas previamente impenetrables o incluso la posibilidad de aturdir a los enemigos. La recompensa de usar módulos que pueden inmovilizar momentáneamente a un enemigo genera un riesgo considerable ya que utilizan una gran cantidad de vapor, pero se pueden utilizar pociones de enfriamiento para poder volver a lanzar una habilidad o atacar al instante.

La utilización de estos módulos es útil para los encuentros de combate regulares, pero esencial cuando se trata de salas cerradas o jefes. Periódicamente, el jugador encontrará salas las cuales quedan cerradas y para escapar deberás enfrentarte a una serie de oleadas de enemigos, también láseres, o bombas contra el jugador. Estas salas sirven como pruebas para que el jugador vea si se ha adaptado a las nuevas habilidades que les han sido otorgadas.

Un capítulo aparte son los jefes, enormes gigantes de acero que ocupan toda tu pantalla, requieren un análisis meticuloso y una estrategia ordenada para superarlos. Las peleas de jefes harán que calcules los golpes y/o habilidades casi en tiempo perfecto para no agotar el vapor, mientras que los riesgos de muerte aumentan e intentas esquivar al enorme enemigo. Las peleas con los jefes son donde entran en juego todas las pequeñas mecánicas de Feudal Alloy, ya que el manejo de la armadura y la espada puede ser la diferencia entre el éxito o la muerte. El jugador se encontrará con armaduras y espadas que tienen diferentes estadísticas que afectan su calificación de armadura, daño, reserva de petróleo y velocidad de enfriamiento.

El equipo también se puede comprar en una tienda general ubicada en las zonas principales. Al igual que con la mayoría de los juegos de esta naturaleza, encontrarás un mejor equipo a través de la exploración exhaustiva del mapa, por lo que la tienda es más crítica para abastecerse de salud, pociones de enfriamiento y bombas.

Conclusión

El estilo metroidvania no escapa del análisis, jefes finales con tácticas excepcionales, estamina que se agota, y equipamiento para mejorar nuestro robot a medida que avanzamos. Un gran título para pasar el rato, que sin duda creo hay que probar y agregar a la lista de juegos que hemos probado, si bien no es un título de 10 puntos porque como mencione antes lamentablemente no contiene una trama de historia muy desarrollada, tiene una dificultad bastante interesante y que te hará pensar por un rato como sobrevivir en extraño y peculiar mundo.